Hidden Agenda es el mejor juego del que nadie se acuerda
Aparentemente hay un juego de detectives que se llama Hidden Agenda del 2017. No me refiero a ese. No lo jugué, no sé si es bueno, pero estoy seguro que no es mejor que el Hidden Agenda de 1988.

La última imagen a color que vas a ver en este post
De qué se trata
Hidden Agenda te pone en el rol del presidente interino de un país centroamericano que acaba de sacarse de arriba a su dictador. Tenés que negociar con distintos actores sociales, políticos, y militares, y lograr sobrevivir sin que te saquen de un golpe de estado en el orto.

El setting
El juego tiene lugar en Chimerica, un país centroamericano ficticio que roba detalles de varios lados. Chimerica estuvo gobernado (muy mal) por el dictador Farsante, pero al final fue tan desastroso que todos se pusieron de acuerdo en sacarlo. En el momento inmediato a la revolución, hay tres partidos políticos:
- Christian Reform es el partido centrista, que fue el único partido de oposición tolerado por Farsante.
- National Liberation es una coalición de fuerzas de izquierda, incluyendo marxistas, socialdemócratas, y proponentes de la teología de la liberación. Estuvo prohibido durante mucho tiempo.
- Popular Stability es el partido de las élites. Todos los conocemos.
Además de esos tres partidos, hay muchas otras situaciones con las que lidiar: crisis económica, pobreza extrema, escuadrones de la muerte, la guerra fría, el ejército de reconciliación (que combina al viejo ejército con las fuerzas guerrilleras), la redacción de una nueva constitución, entre otras.

Al menos tenés linda vista desde tu oficina
Cómo funciona el juego
Lo primero que tenés que hacer es elegir a tus ministros. Vas a necesitar un ministro de agricultura, uno de defensa, uno del interior, y uno de relaciones exteriores. El primer problema con el que te vas a topar es que cada uno de los tres partidos tiene sólo tres personas que podés elegir, así que forzosamente vas a tener que combinar un poco. A medida que avance el juego, podés cambiar los ministros, o pueden renunciar si no están muy de acuerdo con lo que hacés, así que no estás atado a ellos todo el juego. Pero los ministros determinan qué podés hacer.
Luego de eso, el juego se desarrolla mediante una serie de Encuentros, Consultas, y Eventos.
Eventos
Los Eventos pasan o al azar o por consecuencias de tus acciones, y tenés que tomar decisiones en el momento. No podés dejarlas para después. En general, se trata de que alguien viene con una propuesta, y podés aceptarla, o aceptar la propuesta alternativa que propone tu ministro del área. Por ejemplo, lo primero que vas a ver es una marcha de gente quejándose de la inflación. Ellos proponen controles de precios para los alimentos básicos, y podés aceptar eso, o podés aceptar lo que diga tu ministro de agricultura. Si tu ministro de agricultura es de National Liberation, seguramente esté de acuerdo con los controles de precios (aunque los distintos personajes tienen distintas personalidades y prioridades, incluso dentro del mismo partido). Si tu ministro es de Popular Stability, seguramente te recomiende mandar al ejército a dispersar a los manifestantes.

Encuentros
Si querés, podés ir a hablar con varias personalidades relevantes. Hay 21 diferentes personas, entre las que está el embajador de Estados Unidos, una activista por los derechos humanos, un industrialista, un obispo, un líder sindical, un líder del movimiento de campesinos sin tierra, etc.
Cuando hablás con uno de ellos, el sistema es más o menos como en los eventos: te proponen algo, y podés decidir si aceptarlo o aceptar la propuesta alternativa del ministro que te acompaña. A diferencia de los eventos, sin embargo, no tenés por qué aceptar una de esas dos propuestas. Podés rechazar la propuesta de tu interlocutor, o ponerlo en la agenda para hablar después con tus ministros y tener más perspectivas.

Consultas
Lo otro que podés hacer es ir a hablar con tus ministros. Elegís un ministro, y te va a dar tres opciones de temas que le interesa discutir. Estos tienen más que ver con la personalidad e ideología del ministro en particular que con la cartera que ocupa. También, si en un encuentro dejaste un tema en la agenda, lo podés reflotar en una consulta.
En la consulta podés aceptar la propuesta del ministro al que consultaste, o podés ver qué opinan tus otros ministros, y podés aceptar cualquiera de esas propuestas.
Además, hay algunos temas de gobierno que sólo se pueden avanzar mediante consultas, como por ejemplo el tema de la reforma constitucional y el llamado a elecciones.

Eventos especiales
Aparte de esos tres mecanismos, que son esencialmente tres variantes de la misma interfaz, tenés cada tanto un mensaje que te avisa de reacciones que cambian el escenario pero a las que no podés reaccionar inmediatamente.

Los gringos siendo unos caracagadas, nada nuevo
También vas a tener algunos eventos especiales que esencialmente tienen una sola respuesta (la otra es abandonar el juego), como el golpe de estado.

Acostumbrate a esta pantalla
Progreso y fin del juego
Las decisiones que tomes van a ir cambiando el escenario, y los eventos que son posibles. No es lo mismo si te tirás totalmente a National Liberation que si te tirás totalmente a Popular Stability. La historia se mueve en direcciones totalmente distintas. A quién hagas enojar va a determinar quién es más probable que intente un golpe de estado. La economía va a mejorar o a empeorar dependiendo de los préstamos del FMI, de la ayuda internacional, y de tus decisiones económicas internas. La pobreza, la educación, la salud, todo depende de tus decisiones.
Pero no esperes ver un montón de numeritos en una hoja de cálculo. Este juego es de la vieja tradición de esconder todo eso bajo una capa temática. Podés mirar un poco los indicadores macroeconómicos, y podés leer los titulares de prensa, pero no vas a ver ningún modificador al lado de la cabeza de un personaje diciéndote cuánto te odia.

Eventualmente el juego termina. Puede pasar que un golpe de estado tuvo éxito, o que llega al límite de tiempo preestablecido, o que pierdas las elecciones. Cuando el juego termina, te muestran un pequeño extracto de un libro de historia, donde cuentan los hitos de tu gobierno y qué consecuencias tuvo. Y ahí podés arrancar de nuevo, y probar de otra manera.
Me encanta este juego
A Hidden Agenda lo descubrí en una época de mi adolescencia tardía en la que estaba obsesionado con encontrar juegos sobre política. Además, cuando era joven mis computadoras nunca eran particularmente potentes, así que los juegos viejos me venían re bien. De todos los juegos que descubrí en esa época (recuerdo Shadow President, Conflict: Middle East Political Simulator, y Balance of Power), Hidden Agenda es por lejos el mejor, y el que incluso hoy, 34 años después de que salió, cada tanto sigo jugando.
Es uno de esos juegos en los que los personajes logran tomar vida con sólo unos pocos párrafos de historia. Recuerdo que cuando tuvimos de intendente de Montevideo a Ehrlich no podía evitar que ese nombre me generase rechazo por el recuerdo al odioso Coronel Ehrlich, uno de los dos comandantes del ejército de Chimerica.
Además, Chimerica podrá no ser real, pero los problemas a los que te tenés que enfrentar son más que familiares para cualquier latinoamericano. El FMI, las presiones internacionales, los familiares de desaparecidos luchando por saber la verdad, la pobreza, todo está en el juego.
Lo único que se le puede criticar es que las opciones sean relativamente limitadas. Veintiún contactos con los que hablar no es tanto, y cada uno tiene una progresión limitada en sus asuntos preferidos. Después de cierto punto, te siguen dando la misma opción, que es “seguí apoyándonos”. Mucho de esto tiene que ver con las limitaciones tecnológicas de la época. Y hablando de esas limitaciones, es increíble lo mucho que logra el juego con sólo dos colores. No, no me refiero ni siquiera a escala de grises, el juego es blanco y negro, dos tonos, nada más.
También hay quienes le critican la falta de flexibilidad, en cuanto a que sólo podés tomar decisiones dentro de las opciones que te dan los personajes. Personalmente, eso no me parece un punto en contra, sino todo lo contrario. Esa limitación es lo que hace el juego. No podés decidir lo que quieras, por más presidente que seas, estás limitado por la realidad del país y el apoyo político que puedas lograr. La misma filosofía la ves en la formación del gabinete ministerial: no podés meter un gabinete totalmente National Liberation, vas a tener que clavarte con uno de Christian Reform.
La historia, además, está muy bien lograda, sin tener esos textos y diálogos kilométricos e interminables de los juegos “con historia” de hoy en día. Cuando el Mayor Padilla te dice “Lo que usted diga, Presidente. Todavía sigue siendo Presidente, ¿verdad?” hace mucho más “worldbuilding” que veinte párrafos de historia.

Es un juego que, en mi opinión, no se ha vuelto a repetir. Probé otros juegos políticos, más recientes, y en mi opinión ninguno logra la inmersión que tiene Hidden Agenda. No quiero caer en “todo lo viejo era mejor”, porque no es así. Pero comparalo con el Civilization. El Civ 1 (1991) era un excelente juego. El Civ 2 (1998) es esencialmente el mismo juego, pero actualizado. Si seguís hasta el Civ 7 (2025), los juegos van cambiando, pero sigue siendo reconociblemente Civilization. Incluso otros juegos similares (Colonization, Alpha Centauri) son también reconociblemente de la misma familia de juegos. Podés argumentar que algunos son mejores (Alpha Centauri, por supuesto), pero son todos suficientemente similares como para que satisfagan al mismo tipo de jugadores. Los juegos de Paradox (Europa Universalis, Crusader Kings, etc) son también claramente una familia relacionada, prefieras cual prefieras. Pero como Hidden Agenda, la verdad, no encontré nada. Lo más cercano es el Suzerain, pero no logra lo mismo. Suzerain tiene una historia mucho más lineal, y con mucho más texto, y con todo eso no logra ni cerca la misma inmersión. Sigue siendo un buen juego, pero no es Hidden Agenda.
Me gustaría equivocarme, porque significaría que tengo otros juegos para conocer, pero hasta donde sé, no ha habido juegos como el Hidden Agenda.
Dónde jugarlo
El juego, hoy, cae en ese limbo llamado “abandonware”. Si buscás “hidden agenda abandonware” en tu buscador favorito, seguro te aparecen varios sitios para jugarlo. La verdad, te recomiendo que te tomes un rato y lo juegues. Vale la pena.

El veredicto de la historia