Recientemente estuve de viaje por Montreal, y tuve la oportunidad de ir a ver un partido de hockey sobre hielo, de la NHL. No soy en general muy fan de los deportes de espectador, pero es el tipo de cosas que pasa una vez.

El juego
El hockey es un juego similar al fútbol en cuanto a que se trata de meter algo redondo adentro de un arco, pero hasta ahí llega la similitud.
Para empezar, el juego se mueve mucho más rápido que el fútbol. Tanto los jugadores como la “pelota” (un disco, o “puck”) van mucho más rápido, por aquello de estar patinando sobre hielo. El disco puede llegar a 160 km/h, lo cual explica por qué el golero está protegido como si fuese a pelear contra una horda de zombies. Además de esto, a los costados (y en los extremos) de la cancha hay paredes, lo cual hace que sea muy difícil que el disco salga de juego por irse fuera de la cancha. Por ejemplo, en el fútbol, si pateás al arco y le errás, la pelota sale de juego, se para el juego, y hay algo de chance de reacomodarse. En el hockey, si tirás al arco y le errás, el juego sigue sin pausa.
Las dos reglas clave
Más allá de esa diferencia con el fútbol, y las diferencias obvias derivadas de que el disco es más chico que una pelota y el arco también es más chico y juegan pegando con un palo y no con el pie, la mayor diferencia en el transcurso táctico del juego está determinado por dos reglas clave: el offside, y el icing.
Offside
En el hockey, el offside funciona diferente que en el fútbol. La cancha está dividida esencialmente en cinco zonas. Hay dos zonas atrás de los arcos, una zona intermedia alrededor del punto central, y una zona defensiva para cada equipo (que es a la vez la zona ofensiva para el otro equipo). La regla del offside dice que no puede pasar el disco a la zona ofensiva después que ningún jugador del equipo.

Esquema de la cancha de Hockey. De Wikipedia
Esto significa que en cuanto el disco sale de la zona ofensiva, todos los jugadores ofensivos tienen que retroceder, antes de que el disco pueda volver a estar en la zona ofensiva. En cierta forma, esto debería hacer el “tirarla para el fondo” una táctica defensiva mucho más útil que en el fútbol. Excepto por la segunda regla clave, “icing”.
Icing
Icing es como se denomina a “tirar el disco al carajo”, y se define como golpear el disco y que cruce sucesivamente la línea de mitad de cancha y la línea de arco más alejada. En general, está prohibido, con algunas excepciones. La más obvia: si cruza la línea del arco dentro del arco no es icing, es gol.
La otra situación en la que el icing está permitido es cuando tu equipo está en desventaja numérica. En el hockey se puede (y se suele) expulsar jugadores temporalmente. Por dos minutos por faltas relativamente leves, por más tiempo si es más grave. Esto significa que es muy común que uno de los dos equipos tenga un jugador de menos durante varios periodos del juego. Teniendo en cuenta que son cinco jugadores en la cancha (más el golero), perder uno de ellos es bastante jodido. Entonces, mientras están en desventaja numérica, suelen estar a la defensiva. En esa situación, como excepción, el icing está permitido, para darles una chance más.
El espectáculo
Por supuesto que ir a ver el partido no era lo que más me interesaba. Al final, si quisiera, lo podía ver por la tele. Y teniendo en cuenta lo que pude ver de la tele canadiense, opciones para mirar hockey no faltan. Lo que quería ver era esencialmente todo lo que lo rodeaba.
Lo primero que me impresionó fue el tamaño del estadio. Lo segundo que me impresionó es que en realidad no era tan grande. Parece mucho más grande de lo que es, pero al final sólo caben 20 mil espectadores. Sí, es grande, pero no tanto. Pero la conexión directa con dos estaciones de metro diferentes la verdad es que ayuda a la sensación de tamaño. Además, por fuera de la cancha y las gradas, hay montones de stands de comida. Lejos de los vendedores de panchos de la cancha del barrio.
Otra cosa increíble que no dejó de asombrarme fue la cantidad masiva de publicidad.

Hay ocho publicidades diferentes en el hielo (sin contar el nombre del lugar), tres bandas alrededor de la cancha a distintas alturas, publicidad en cada entrada, y una publicidad en la pantalla
Además de lo que se ve en la foto, que ya es un montón, cada vez que pausaba el juego por cualquier razón, la pantalla mostraba más publicidad.
Hablando de cuando el juego paraba, no había casi ningún espacio en el cual no hubiese algo para mirar. Obviamente durante el partido estaba el partido, pero si paraba (el hockey se juega en tres tiempos de 20 minutos), había espectáculos en el medio. Por ejemplo, en el primer entretiempo jugaron dos equipos infantiles un rato. El único momento en que no estaba pasando algo en la cancha era cuando pedían tiempo (los equipos pueden pedir tiempo, no sé bien cuántas veces), y durante un rato en los entretiempos. En los dos casos, había mantenimiento de la cancha (hay que mantener el hielo bien liso). Y en algunos de esos momentos entrevistaban a alguien del público tipo programa de trivia. O la animadora que teníamos cerca regalaba souvenirs.
Ah, sí, la animadora. ¿Viste las hinchadas semi orgánicas con cantos iniciados por grupos de hinchas a las que estamos acostumbrados en el fútbol? Bueno, eso en el hockey (en la NHL al menos) no parece existir. Acá había gente cuyo trabajo específicamente era dirigir los cantos y acciones de la hinchada. Y también parlantes enormes con música. Y una persona tocando un órgano enorme. Un asalto total a los sentidos, no sea cosa que tengas medio segundo para pensar que capaz que todo esto no tiene sentido.
El partido
Me tocó ver un partido que aparentemente es de bastante alto nivel. Los locales eran los Canadiens de Montreal, que son los que ganaron la Stanley Cup más veces. Los visitantes eran los Florida Panthers, que son los campeones actuales (por dos años consecutivos).
Tuve que bancarme escuchar el himno asqueroso de Estados Unidos, y la verdad es que esperaba abucheos. Lamentablemente no hubo. Pero bueno. Al menos ganaron los Canadiens, por bastante.
Con el grupo con el que estaba nos fuimos tres minutos antes de que terminara el partido, para evitar el malón, y me sorprendió ver que el resultado cambió luego de eso. Cuando nos fuimos, ganaban los Canadiens 4-2. Cuando terminó, el resultado era 6-2. Aparentemente esto es común en el hockey: cuando un equipo está perdiendo, sacan al ataque hasta al golero, lo cual muchas veces resulta en más goles para el equipo que va ganando.
No sé si volvería a ir. Sigo sin ser fan de los deportes de espectador, y el bombardeo de publicidad y la hinchada dirigida no me gustaron mucho. Pero no me arrepiento de haber ido, fue una experiencia interesante.