Android nos tiene de rehenes

Nacho - - Tiempo de lectura 3 mins
Dirty Harry apuntándote con un arma, la cara tapada por el logo de Android

¿Qué vas a hacer, usar iPhone?

Android es una cagada. Claro, sí, al lado de iOS es genial, mucho más abierto (aunque ya no tanto, pero al final sigue siendo más o menos lo mismo: un sistema operativo ultra limitado, en el cual no tenés acceso a tus propios datos si la aplicación no quiere.

Lo peor es que no podés no usarlo. Sí, de nuevo, podés usar un iPhone, pero es lo mismo o peor en este sentido. Si querés no usar un smartphone, o usar uno con un sistema operativo libre, suerte en pila. No podés, porque Android, en colaboración con un montón de otra gente, te tiene de rehén.

La queja es porque estoy un poco en esa situación. No necesito un smartphone. No quiero un dispositivo Android. Si tengo que tener un smartphone (que no creo que lo necesite), quiero que corra Linux. Pero no puedo, y estoy atrapado.

Las cosas para las que uso el teléfono:

  • Navegador web: No necesito tener acceso constante, puedo usarlo desde la computadora.
  • Mastodon: No lo necesito, puedo usarlo desde la computadora.
  • Chwazi: Se reemplaza por un dado, de ser necesario.
  • GPS: Este es necesario a veces, pero si tuviese un dispositivo Linux funcionaría también.
  • Podcasts: Igual que lo anterior. Antennapod es lindo, pero no es el único.
  • Whatsapp: La peor plaga del mundo. Lamentablemente no lo puedo dejar de usar porque es el estándar de facto de comunicación hoy en día.
  • Okta Verify: Necesario para el trabajo, sólo para recibir un push y tocar el sensor de huellas. No puedo evitarlo.
  • BROU: La maldita app de “llave digital” que es un TOTP que podría usar en cualquier app si no estuviesen emperrados en obligarme a usar su app.

Hay dos grupos claramente en esa lista: las cosas que a veces quiero hacer con el teléfono (web, mastodon, chwazi, gps, podcasts) pero las podría hacer en cualquier sistema operativo, y las cosas que no quiero hacer, pero estoy obligado, y que sólo las puedo hacer con un sistema operativo cerrado como Android o iOS (whatsapp, okta, brou). O sea que estoy atrapado de rehén en Android, todo para poder usar apps que no quiero usar pero estoy obligado.

Peor, hay cosas que tal vez me gustaría hacer pero no puedo, o no son tan sencillas. Como, no sé, instalar el software que se me de la gana, o meter cronjobs con scripts en un lenguaje arbitrario, o poder leer mis datos que tiene guardada una app. Cosas que deberían ser básicas en cualquier computadora. Mi teléfono tiene mil veces más RAM y 500 veces más almacenamiento que mi primera computadora (y ni hablar del procesador o la capacidad gráfica) y hay cosas que podía hacer con mi primera computadora en 1996 que no puedo hacer con mi teléfono hoy. ¿Cómo dejamos que esto se convirtiera en algo normal? 30 años de “progreso” tecnológico y perdemos cosas en lugar de ganarlas.