Uncle Chop's Rocket Shop Es Una Mierda Y Lo Odio (5 estrellas)
Uncle Chop’s Rocket Shop es un juego horrible. Lo odio. Todos los controles son complicados. El juego es difícil. Y no puedo parar de jugar.
En Uncle Chop’s manejás a Wilbur, un simpático ser con cabeza de zorro que tiene un nuevo trabajo como encargado de un taller mecánico de naves espaciales. Para establecer el tono del juego, tu primera misión en el tutorial es bajar al sótano, y deshacerte del cuerpo de tu predecesor.

No es mucho, pero al menos te dan un techo
Luego de eso, te dan un manual que explica cómo arreglar distintas partes de las naves espaciales, y básicamente te dicen “manejate”. Y ahí quedás vos, intentando arreglar naves con distintos problemas mirando el manual, y claro, mientras vos leés el manual el tiempo corre y los clientes se impacientan y podés olvidarte de las propinas. Y donde algo quede mal, en lugar de cobrar por ese trabajo, terminás teniendo que pagar, y podés terminar en negativo, sobre todo cuando te enfrentás a mecanismos que nunca habías visto antes.

Al final, todo es por la plata
Y terminar un trabajo en negativo es muy malo, porque necesitás la plata para pagarle el alquiler al dueño de la franquicia (el Uncle Chop del título, un cerdito holográfico), y si no llegás al alquiler (cada tres días, y cada vez más caro), las consecuencias son bastante definitivas. Por otro lado, es divertido ver las mil maneras en las que Uncle Chop se deshace del pobre Wilbur.
Hay un montón de tipos de naves, cada una con su organización particular, pero en general tienen todos los mismos módulos, y cada uno es esencialmente un minijuego con reglas distintas que no son claras, tenés que, obviamente, leer el manual para saber qué hacer. Tenés módulos para combustible, aceite, luces, ventilación, realidad virtual, inteligencia artificial, alarma, inodoro, y varios más. Y todos tienen al menos dos cosas que pueden salir mal, y arreglarlo lleva una secuencia de pasos.

Un módulo de combustible, ya listo para devolver al cliente
Agarrá, por ejemplo, la tarea más fácil que te puede tocar: repostaje (o sea, cargarle nafta a la nave). Hay por lo menos dos tipos de módulos de combustible diferentes (sospecho que tres, porque hay dos tipos de combustible diferentes y los dos módulos que vi corresponden cada uno a un tipo diferente). El más sencillo es el del combustible azul, que supongo que es agua (tiene un símbolo de una gota de agua). Para cargarle nafta a esas naves tenés que seguir los siguientes pasos:
- Abrir el módulo
- Bajar la palanca principal para abrir las tapas
- Activar los dos interruptores para liberar los contenedores de combustible
- Mover los contenedores de combustible a tu inventario
- Cerrar el módulo
- Ir a la máquina de repostaje
- Desconectar la alimentación de combustible
- Seleccionar el tipo de combustible correcto
- Volver a conectar la alimentación
- Poner un contenedor de combustible
- Bajar la palanca para trabarlo en el lugar
- Bajar la palanca de carga
- Subir la palanca de carga cuando esté cargado
- Subir la palanca para liberar el contenedor
- Mover el contenedor al inventario
- Repetir los pasos del 10 al 15 con el otro contenedor
- Ir a la nave y abrir el módulo de combustible
- Colocar los dos contenedores en su lugar
- Activar los interruptores para trabar los contenedores
- Subir la palanca principal para cerrar las tapas

La máquina de repostaje
No sé cómo serán los controles con mouse y con teclado, pero con controles de la Steam Deck todo eso me lleva, cuando me sale muy bien y no sale nada mal, unos 45 segundos. Por suerte, es una tarea sencilla y no tanto puede salir mal, aunque hay que tener cuidado:
- En el paso 8, si mezclás tipos de combustible diferente, el contenedor explota y hay que cambiarlo
- En el paso 12 y 13, cuando cargás, tenés que tener cuidado de no pasarte, porque si no, el contenedor explota y hay que cambiarlo. Además, la velocidad de carga crece exponencialmente cuanto más rato tengas la palanca activada, así que tenés que cargar de a poco para no pasarte
Si te explota el contenedor, tenés que ir y comprar otro, y obviamente tenés que pagarlo de tu bolsillo. A todo esto, repostaje es el más sencillo, pero también es obviamente lo que paga menos. A 32 pesos por carga perfecta, incluso sumando propinas no vas a llegar al alquiler haciendo sólo repostajes. Vas a tener que irte animando a agarrar trabajos más complicados, que pagan mejor, pero tienen más posibilidades de error.

Una parte de lo que tiene el manual para decir sobre el aceite
Considerá por ejemplo el módulo de aceite, otro de los sencillos. Si todo está bien, es sólo verificar que el nivel de aceite sea el correcto (ni muy alto ni muy bajo, no, no hay una marca, es a ojo). Si no, podés tener que sacar o agregar aceite. Para eso, tenés que liberar calor, que puede no funcionar porque no está el disipador de calor, o está roto. Y también tiene que estar funcionando la bomba, que puede no ser el caso, y si tenés suerte es sólo que está apagada, pero puede estar rota o no estar. En cualquiera de los dos casos, tenés que sacar los tornillos, abrir la tapa, y verificar que todo esté bien, y conseguir repuestos si no lo está. También hay algunas cañerías ahí adentro que por ahora no me ha pasado que estén mal, pero cuando me pase, seguro no me voy a dar cuenta y algo va a explotar.
Hablando de explotar, también te puede caer un cliente que se queja de un pitido extraño en su nave, y sí, tiene una bomba casera, y suerte en pila encontrando la sección del manual correspondiente a tiempo.
Eventualmente, te vas a morir. Ya sea porque no pagaste la renta, o porque hiciste enojar al cliente equivocado, o porque explotó una bomba, o porque decidiste recibir a un cliente sospechoso, en Uncle Chop’s la vida del empleado (o, como insiste el holograma que te cobra el alquiler, “seguidor”) es corta y suele terminar abruptamente. Pero no te preocupes, resulta que cuando te morís, revivís, y para la siguiente tenés un poco más de idea de qué va a pasar. Eso, y además de la moneda básica del juego, hay otra moneda (“augurios”) que te permite comprar mejoras permanentes, que persisten entre distintas partidas, y que de a poco te van haciendo la vida un poquito más fácil, para eventualmente poder pagar el alquiler. Que tampoco es el final, porque cuando pagás el primer alquiler, que son 280 pesos, y suspirás de alivio, lo siguiente que te das cuenta es que el próximo alquiler es de 850 pesos, y va a seguir subiendo.

El limbo: vas a pasar por ahí varias veces
El juego se hace odiar, y te queda la sensación de que es mutuo, que el juego también te odia. Pero es un odio sano, divertido. Te frustrás, pero inmediatemente decís “ok, vamos de nuevo”. Y por eso no puedo dejar de jugar. Por lejos la mejor compra de oferta que hice en Steam este año.

Arreglar naves espaciales no siempre es un trabajo glamoroso. A veces, se tapa el cagadero (no sorprende, falta la bomba)

Siempre es bueno tener clientes contentos