Este post es muy viejo. Fue escrito muchos años antes de la existencia de este blog, y copiado sin mucha revisión. Fue escrito para una audiencia específica, en otra época.
Como que no hay mucho que contar cuando uno no hace nada en todo el día.
Anoche estuvimos un buen rato en la barra de tragos del hotel. Es bien frente a la playa, y de noche prenden un fueguito. Y hacen ricos tragos. Los que atienden son un argentino y un chileno, que están ahí hace re poco tiempo. Aparentemente el chileno se vino a quedar unos días al hotel y le ofrecieron el laburo. Le mandó un mail al argentino, que se vino y están los dos acá, pasándola bien.
Hoy de mañana nos volvimos a pasar tirados en las hamacas paraguayas. Otra vez no haciendo nada. Almorzamos, volvimos a no hacer nada.
Estuvo bastante ventoso todo el día, así que recién fuimos al agua a las cinco de la tarde. No hace mucha diferencia, tampoco, el agua está re bien de temperatura, y no hace frío. Sol no hubo, tampoco. Parece que no nos tocó.
No me acuerdo si comenté que las duchas son de agua fría, lo cual nos hizo dudar un poco si meternos a nadar o no. Si no lo hacíamos, podíamos esperar a volver a Quito para bañarnos. Al final decidimos bancarnos la ducha fría. Valió la pena.
Ahora estamos por ir a cenar. Mañana salimos temprano, porque el viaje lleva un buen rato. Vamos de acá a Esmeraldas, y de ahí directo a Quito.