Capítulo 5: En el que somos famosos y salimos en la tele
Serie: Nacho e Inés en Ecuador
Este post es muy viejo. Fue escrito muchos años antes de la existencia de este blog, y copiado sin mucha revisión. Fue escrito para una audiencia específica, en otra época.
Hoy fue un día bastante cargado de actividades. Y eso que la lluvia nos obligó a estar adentro por un rato.
Decidimos que en lugar de salir a caminar esta vez íbamos a ir a los lugares en formas de transporte más eficientes. Resultó ser una buena idea, porque las actividades del día requerían que alguien fuera hasta allí, a diferencia del Canopy, donde ya estaba ahí el lugar.
Lo primero del día fue el Canyoning. ¿Se acuerdan de la presentación de MacGyver? ¿Que se tiraba agarrado de una cuerda por la ladera de un acantilado? Bueno, cuando yo era chico quería ser como MacGyver, y un día até una cuerda a la pata de la hamaca, y me tiré por la pendiente que había en el patio. No sé qué tan grande era, pero obviamente era mucho más grande que yo. Abajo había un piso de piedra, y fue contra ese piso que me dí y que me quedó la cicatriz que tengo en la pera. Que no se ve en este momento por obvias razones, pero ta. Bueno, hoy tuvimos la posibilidad de repetir esa escena, y casi sin accidentes esta vez.
El guía nos llevó en “taxi” (taxi acá en Mindo significa una camioneta) hasta un punto en el cual salía un camino de tierra. Caminamos unos quince minutos por ese camino, mientras nos señalaba algunas plantas interesantes. Varias se podían comer, y una servía para pintarse la cara. También había una que servía como papel higiénico, además de las venenosas (obviamente no hay que confundir estas dos categorías). Finalmente llegamos al punto donde teníamos que cruzar el río. El método de cruce es sencillo: un puente, formado por tres cuerdas, con cuerdas transversales para mantener la estabilidad. Cruzamos, y seguimos caminando. Esta vez todo en subida.
Llegamos al tope de la primera de las tres cataratas por las que nos íbamos a tirar. El guía nos dió la clase de cómo teníamos que hacer, e incluso demostró que no nos iba a pasar nada por más brutos que fuéramos. Bajé yo primero mientras que Inés sacaba fotos. Obviamente me empapé. Los zapatos todavía están colocados en la ventana del hotel, intentando secarse. Inés bajó después, y también se empapó. Llegó a tragar agua incluso. La segunda catarata era más chica, pero más resbalosa la pared, pero resultó un poco más fácil porque teníamos más idea de qué hacer. Bajé yo primero con la mochila en la que estaba todo, y saqué fotos mientras Inés bajaba. Atrás nuestro bajó el guía, que prácticamente corría por la ladera de la catarata. Por suerte no se hizo paté, si no, no sé cómo volvíamos.
Luego de bajar por la tercera catarata hicimos todo el viaje de vuelta, hasta donde nos había dejado el taxi originalmente, y estaba otro taxi esperándonos. Volvimos al centro del pueblo y fuimos al hotel a sacarnos los zapatos y dejarlos secándose. De ahí nos fuimos al tubing, aprovechando que la ropa ya estaba toda empapada.
El tubing es subirse a una serie de llantas de camión atadas con cuerdas, y largar eso por el río, lleno de rocas y corrientes cruzadas. Está genial.
Luego de que pasamos a buscar a los guías para el tubing, con todo su equipamiento (incluídas las llantas atadas), fuimos al comienzo del trayecto. Atrás nuestro llegó otra camioneta, con una persona con una cámara enorme y otra persona con un micrófono enorme, y dos personas vestidas de amarillo, con esas chaquetas tan características de los cuidacoches. Resulta que iban a grabar para un programa de televisión en el que quieren publicitar que los deportes extremos en Mindo son seguros, y que todos se olviden de aquel que se mató en el canopy (¿se acuerdan del local de canopy clausurado? bueno, eso). Así que nos filmaron mientras íbamos por el río, y vamos a salir en la tele. Menos mal, porque no tenemos fotos. Después podemos ir y bajar el video del sitio del canal.
Después de rebotar un rato por el río volvimos al hotel a bañarnos y salimos a comer. Empezó a llover mientras íbamos a comer, pero asumimos que iba a parar pronto. No paró por más de tres horas.
La comida estaba muy bien. Creo que es el primer plato que terminamos en Ecuador. Fue en un restaurant de comida venezolana.
A las seis ya paró de llover, lo cual es bueno, porque seis y media empezaba el concierto de ranas. Este consistía en pasear de noche por todo un jardín enorme mirando las ranitas, los sapos, las arañas, las luciérnagas, y todo otro montón de bichos. De todas las ranas y sapos que vimos, absolutamente ninguna estaba lavándose el pié.
Volvimos de eso y cenamos en un restaurantcito que no tenía otra cosa que empanadas. Estaban ricas, la verdad. El dueño era un quiteño que se vino a vivir a Mindo porque no bancaba el aire (o la falta del mismo) de Quito. Hace diez días que abrió.
Mañana nos vamos a Mompiche, si podemos. El plan es levantarse temprano, e ir a Los Bancos, de ahí a Santo Domingo, y de ahí a Mompiche. Y ahí a disfrutar de un rato de playa.