Capítulo 11: En el que tenemos compañeritos nuevos
Serie: Nacho e Inés en Ecuador
Este post es muy viejo. Fue escrito muchos años antes de la existencia de este blog, y copiado sin mucha revisión. Fue escrito para una audiencia específica, en otra época.
Hoy nos levantamos a las cinco y media, porque a las seis de la mañana teníamos que salir a pasear.
Salimos en una canoa a remos, río abajo, y paramos en una isla a pasear y mirar pajaritos y plantitas y bichitos. Jugamos un rato con un machete, y volvimos a la canoa. A la vuelta fue un poco más difícil, porque la corriente nos jugaba en contra. En un momento incluso nos quedamos atascados con un tronco que estaba sumergido.
A la vuelta de eso el plan era ir a pescar, en la misma canoa a remos. El tema es que a Inés le daba miedo la canoa, porque era muy llanita y se movía mucho, y a mí me embolaba un cacho la parte de pescar, así que nos quedamos acá en el lodge, haciendo un poco de nada, leyendo, y nadando en el río, mientras que Gunther y Luca se iban a pescar, y Kurt se iba a buscar a turistas nuevos que acababan de llegar.
Cuando volvieron, comimos. Los nuevos son una pareja de italianos y una pareja de ingleses. Los mirás y inmediatamente te das cuenta de qué nacionalidad tienen. El almuerzo era bien raro, con varios idiomas sonando a la vez: italiano, alemán, inglés, español, francés, y en la cocina hasta quichua sonaba.
Inés está toda picada por los mosquitos. La picaron tanto que le provocaron lo que ella opina es una reacción alérgica. Kurt nos dió una pomada medio milagrosa que hace que las picaduras de mosquito te dejen de picar. Es genial.
Después de comer salimos a pasear en barquito, otra vez a ver la puesta de sol, pero esta vez en una laguna diferente. Esta vez me llevé el short de baño, y me pude tirar desde la canoa a nadar. Obviamente, es mucho más fácil bajar de la canoa que subirse a ella. Gunther y Luca también aprovecharon y nadaron un rato. Inés no quiso, y los nuevos todavía tienen toda la timidez. Además, parece que el italiano está ofendido de que cuando Gunther se zambulló le salpicó la cámara. Por eso yo me tiré desde la proa, menos chances de salpicar gente. Sólo salpiqué a Inés cuando me volví a subir.
Luego de eso, y de mirar un rato las estrellas desde el barquito, volvimos a cenar. Estuvimos un rato tirados sin hacer nada, en las hamacas paraguayas, y luego vinimos a ordenar todas las cosas, porque mañana nos vamos.
El plan para mañana es desayunar a las ocho, y luego esperar a que nos vengan a buscar a eso de las diez y media. De ahí al puente en canoa, luego a Lago Agrio en ómnibus, y luego a Quito en avión. Un día en Quito y nos volvemos para Montevideo.