Este post es muy viejo. Fue escrito muchos años antes de la existencia de este blog, y copiado sin mucha revisión. Fue escrito para una audiencia específica, en otra época.
Anoche cuando llegué a la habitación había otra persona en ella. Me acosté tratando de hacer el menor ruido posible, y hoy cuando me levanté seguía durmiendo, así que tardé un rato en enterarme que era uno de los colombianos.
En el desayuno estaba la pareja Murai, japoneses-brasileros. Mientras estábamos desayunando, vino Marco Hernández a buscar al señor Chun para llevarlo a Teotihuacán.
Hablando con el colombiano llegamos a la conclusión de que si los demás colombianos tenían equipaje íbamos a tener problemas con el espacio disponible. Hablamos aquí en el hostal y nos dijeron que capaz que nos podíamos separar en dos grupos.
Me fui a pasear, y visité el museo de antropología. Es enorme y con muchas cosas interesantes. Lamentablemente estoy demasiado cansado como para darle la atención que merecía, pero igual está muy bueno.
Cerca de ahí estuve paseando por el bosque de Chapultepec, que es un parque enorme.
Luego me fui a la tienda El Duende, a buscar unos juegos que tenía encargados. Lamentablemente el juego que más quiero encontrar, que es un juego mexicano que si no lo compro ahora va a ser complicado, no le había llegado todavía, así que voy a ver si intento pasar de nuevo mañana.
Volví al hotel, y me encontré con el resto del grupo de los colombianos que acababa de llegar. También al rato llegaron una pareja de estadounidenses.
En la noche nos fuimos a cenar a un restaurant coreano. Todo muy rico, porque pude evitar el kimchi totalmente.
Ahora es hora de dormir, que mañana empieza el torneo.