Día de lectura y playa

Nacho - - Tiempo de lectura 2 mins

Serie: Nacho en México

Este post es muy viejo. Fue escrito muchos años antes de la existencia de este blog, y copiado sin mucha revisión. Fue escrito para una audiencia específica, en otra época.

Anoche al final no pude cenar. Mi estómago me dijo que no era buena idea, así que me compré una botella de agua y listo.

Hoy de mañana me levanté mucho mejor, pero con hambre, así que me comí lo que me había quedado de ayer: unos snacks de banana frita (no estaban tan ricos como suenan) y un paquete de cuatro magdalenas. Sí, es bastante, pero dado que ayer casi no comí, lo necesitaba.

Salí a caminar, con la intención de encontrar el faro. Lamentablemente, el faro estaba rodeado por un muro y una puerta con candado y un cartel con la leyenda “tierra federal, no pasar”. Además, gente adentro, así que tampoco me podía colar.

Paseé un poco por Puerto Escondido, pero lo cierto es que no hay mucho que ver aparte de las playas.

Como estaba empezando a hacer calor, volví al hotel y me senté en el patio a leer a la sombra. Terminé Wireless, la antología de cuentos de Charles Stross. De ese libro, hay muchos recomendados, pero en particular, si les gustan las historias de viajes en el tiempo, no pueden dejar de leer Palimpsest.

Luego de eso salí a buscar dónde comer, y almorcé mojarra a la diabla. Obviamente cualquier cosa en México que se llame “a la diabla” va a ser bastante picante, pero estaba muy bueno. El único problema era la cantidad impresionante de espinas.

Volví al hotel, dejé las cosas, y me fui en busca de la playa Carrizalillo. En el camino, me ofrecieron para venderme marihuana.

La playa Carrizalillo es una playa chiquita, re tranquila, y re linda. Estamos hablando de una playa de poco más de cien metros de largo, escondida entre dos salientes rocosos. Valió la pena la caminata, y la escalera enorme que hay que bajar (y luego subir).

Obviamenteh hoy no hice mucho. Eso es bueno. Descansé bastante. Mañana el plan es levantarme y llevar la ropa a la lavandería del hotel, y luego irme a la estación de ómnibus y salir a Acapulco. Si tengo mucha suerte, salgo en el de las 10. Si no, en el de las 2. Son como cuatro horas, no es tanto igual.